
El WBC Boxing Grand Prix marcó un antes y un después en la historia del boxeo profesional al consolidarse como uno de los proyectos más ambiciosos e innovadores impulsados por el World Boxing Council. Concebido como un torneo internacional de eliminación directa, el certamen reunió a boxeadores de distintas partes del mundo con un objetivo común: abrirse paso en el escenario global y acelerar su camino hacia los primeros planos del boxeo profesional.
La primera edición del WBC Boxing Grand Prix contó con la participación de 128 peleadores provenientes de más de 40 países, distribuidos en cuatro divisiones: peso pluma, superligero, mediano y peso completo. Cada categoría inició con 32 competidores, quienes avanzaron ronda a ronda en un formato exigente que puso a prueba no solo el talento, sino también la constancia, la preparación física y la capacidad de adaptación.
El torneo se desarrolló a lo largo de varios meses bajo un sistema de eliminación directa, sin empates, con combates pactados a seis asaltos en las primeras fases. Como parte de su carácter innovador, el WBC implementó elementos reglamentarios orientados a la transparencia y la acción, como la puntuación abierta tras el segundo y cuarto asalto, el uso del instant replay y avisos de 30 segundos antes del final de cada round, medidas que aportaron claridad tanto para los boxeadores como para el público.
Más allá del formato, el WBC Boxing Grand Prix respondió a una visión histórica impulsada por Don José Sulaimán, quien durante años promovió la idea de un campeonato mundial basado en torneos. Bajo la dirección de Mauricio Sulaimán, esa visión se materializó en un proyecto que devolvió protagonismo al mérito deportivo y al recorrido competitivo como vía legítima hacia el reconocimiento internacional.
Tras completar todas sus fases, el WBC Boxing Grand Prix coronó a cuatro campeones que lograron destacarse en campos altamente competitivos y que se convirtieron en los grandes protagonistas de esta primera edición.
En la división pluma, Brandon Mejía Mosqueda se proclamó campeón tras una actuación consistente a lo largo del torneo, mostrando solidez técnica y capacidad para responder en cada ronda decisiva.
En el peso superligero, Carlos Utría se alzó con el título luego de superar un recorrido exigente, imponiéndose gracias a su disciplina táctica y regularidad, cualidades fundamentales en un formato de eliminación directa.
La categoría de peso mediano tuvo como campeón a Dylan Biggs, quien demostró madurez, control del ritmo de combate y una notable capacidad de ajuste frente a distintos estilos, atributos clave para avanzar hasta la cima del certamen.

En la división de peso completo, Kevin Ramírez conquistó el trofeo tras completar un camino demandante ante rivales de distintas regiones del mundo, confirmando su potencial dentro de la división más emblemática del boxeo.
Los cuatro campeones recibieron el Trofeo José Sulaimán, símbolo del legado del histórico dirigente del WBC, además de un importante impulso deportivo al quedar posicionados de manera privilegiada dentro de las clasificaciones del organismo, abriendo la puerta a futuras oportunidades por títulos Plata, interinos y campeonatos mundiales.
El éxito del WBC Boxing Grand Prix no solo se reflejó en sus resultados, sino también en su impacto conceptual. El torneo demostró que es posible combinar innovación, justicia deportiva y proyección global, estableciendo un precedente que refuerza el compromiso del WBC con el desarrollo de nuevos talentos y con la evolución del boxeo profesional.
Esta primera edición dejó claro que el WBC Boxing Grand Prix llegó para convertirse en una plataforma permanente y en un nuevo camino hacia la élite del boxeo mundial.
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