
En una noche cargada de tensión en la SSE Arena, el excampeón olímpico Michael Conlan sufrió una dolorosa derrota por decisión dividida ante el invicto Kevin Walsh, en lo que podría ser el capítulo final de su carrera profesional.
Desde el primer asalto, algo no estaba bien en Conlan. Su clásico boxeo técnico, basado en el control del jab y la distancia, lució tenso, inseguro, incluso frágil.
Un choque de cabezas temprano abrió una profunda herida en su frente, provocando una hemorragia constante durante casi toda la pelea. Más adelante, otro corte en el párpado derecho complicó aún más el panorama.
El irlandés, medallista en los Juegos Olímpicos de Río 2016, peleó con la presión de ser el peleador local, sabiendo que una derrota más podía significar el final.
Del otro lado, Kevin Walsh peleó como quien no tiene nada que perder. El estadounidense, de 33 años, fue más agresivo, más constante y decidido. Aunque el combate careció de acción sostenida, muchos amagues, pocos golpes claros, Walsh hizo lo suficiente para convencer a los jueces
Las tarjetas de los jueces fueron 97-93 para Conlan; mientras que dos jueces vieron ganar a Walsh 96-94, desatando abucheos en Belfast… y celebraciones en la esquina visitante.
Con la victoria, Walsh no solo mantiene su invicto (20-0, 10 KOs), sino que además conquistó el título WBC Internacional pluma.
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