
El legendario púgil puertorriqueño Carlos Ortiz, uno de los pesos ligeros más grandes de todos los tiempos, brindó una exhibición de maestría y resistencia en el Estadio Sixto Escobar de San Juan. Ante su gente, Ortiz defendió con éxito su campeonato mundial de peso ligero al noquear en el asalto 13 al retador cubano Doug Vaillant. Fue una batalla de alta estrategia donde la precisión y el incansable golpeo al cuerpo de Ortiz terminaron por minar la resistencia de un valiente Vaillant. Esta victoria consolidó a Ortiz como el referente indiscutible de las 135 libras en una de las eras más competitivas del boxeo.
En una noche histórica para la división de los semicompletos, el espigado y devastador pegador estadounidense Bob Foster reafirmó por qué es considerado uno de los mejores de la historia en las 175 libras. En un esperado duelo de unificación celebrado en Miami, Foster enfrentó al campeón venezolano Vicente Rondón. La pelea fue breve pero explosiva; con una ventaja física evidente y una potencia de pegada aterradora, Foster despachó a Rondón por TKO en apenas dos asaltos. Con este triunfo, Foster recuperó la condición de monarca indiscutido y consolidó su dominio total bajo el organismo del WBC, dejando una marca imborrable por su alcance y su letal mano izquierda.
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