
En una de las peleas más icónicas y debatidas de la historia, Ray «Sugar» Leonard asombró al mundo al regresar de un retiro de tres años para enfrentar al entonces invencible monarca de peso mediano, Marvelous Marvin Hagler. En una exhibición de estrategia, velocidad y movimientos laterales, Leonard logró neutralizar el poder de Hagler. El resultado fue una victoria por decisión dividida en 12 asaltos que le otorgó a Leonard el título mundial de peso mediano del WBC, poniendo fin al reinado de casi siete años de Hagler en una noche que aún hoy genera intensas discusiones entre los expertos.
El legendario zurdo tailandés, Pongsaklek Wonjongkam, reafirmó su dominio en la división de peso mosca al defender con éxito su corona del WBC. Ante su público en Saraburi, Wonjongkam desplegó un boxeo técnico y preciso para detener al retador japonés Tomonobu Shimizu por TKO en el séptimo round. Esta victoria fue un paso más en la consolidación de Pongsaklek como uno de los campeones más dominantes y activos en la historia de las categorías menores.
En el Ota-City General Gymnasium de Tokio, el invicto Shinsuke Yamanaka demostró que pertenecía a la élite mundial al defender su campeonato de peso gallo del WBC. Yamanaka superó un examen de fuego ante el experimentado y peligroso ex campeón mundial Vic Darchinyan. Mediante una decisión unánime clara, el japonés utilizó su largo alcance y su educada mano izquierda para contener la agresividad del armenio, consolidando lo que sería un largo y exitoso reinado.
El guerrero japonés Akira Yaegashi protagonizó una batalla de alto voltaje en Tokio al defender su título mosca del WBC. Yaegashi se midió ante el valiente retador mexicano Odilón Zaleta, en un choque de estilos caracterizado por el intercambio constante. Finalmente, la potencia y precisión del campeón se impusieron, logrando un nocaut en el noveno asalto que reafirmó su posición como uno de los boxeadores más espectaculares de Japón.
En una fecha histórica para el boxeo moderno, el joven prodigio Naoya «Monster» Inoue alcanzó la cima del mundo en apenas su sexta pelea profesional. Inoue dio una cátedra de golpeo al cuerpo y velocidad para destronar al sólido campeón mexicano Adrián «Confesor» Hernández. Con un TKO en el sexto round, Inoue capturó el título minimosca del WBC, marcando el inicio de una de las trayectorias más dominantes en la historia del boxeo, que lo llevaría a conquistar múltiples divisiones y el estatus de mejor libra por libra.
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