
Por Mauricio Sulaimán / Presidente del WBC / Hijo de José Sulaimán
Ryan García derrotó a Mario Barrios para convertirse en el nuevo campeón mundial de peso welter del Consejo Mundial de Boxeo, y lo hizo de manera enfática, derribando al campeón en el primer asalto y marcando el ritmo de toda la pelea. Finalmente, se llevó la victoria por una amplia decisión unánime. Esta no fue una victoria ordinaria; tiene un significado especial por varias razones, pero es, verdaderamente, una historia de éxito que sin duda dejará una huella única en la historia del boxeo moderno.

¿Quién es Ryan García?
Ryan es un joven peleador de California con un gran carisma que se convirtió en una sensación viral en las redes sociales gracias a su talento, tras su participación en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y el inicio de una carrera profesional marcada por espectaculares victorias por nocaut. Solía visitar con frecuencia la oficina del WBC en Los Ángeles, que era dirigida por mi hermano Pepe y Nancy Rodríguez. Durante sus visitas, realizaba sesiones de fotos seguidas de conversaciones mágicas en la sala de juntas, donde admiraba los cinturones del WBC que decoraban el lugar. Ya desde entonces, afirmaba que su sueño de infancia era conquistar el Cinturón Verde y Oro.

Desde que lo conocí, conectamos desde nuestro primer encuentro con una amistad sincera. Tenía una personalidad electrizante, una sonrisa carismática, facilidad de palabra, y era inquieto y hambriento de gloria. Golden Boy Promotions, de Oscar De La Hoya, se convirtió en su promotora, y Guadalupe Valencia en su representante, lo que lo llevó a generar expectativas masivas entre los aficionados. Mientras todo brillaba públicamente y los logros seguían acumulándose, su corazón y su mente sufrían en privado. En la intimidad de su hogar, condiciones de salud mental atormentaban a su núcleo familiar debido a la difícil situación de su hermana, quien sufría los horrores de la esquizofrenia.
Su primer gran éxito llegó cuando ganó el campeonato Plata ligero del WBC, alcanzando el nivel más alto de las clasificaciones del organismo. Había tanto entusiasmo en torno a Ryan; recuerdo que exactamente un día después de su victoria, participamos juntos en el concurso Celebrity Family Feud con Steve Harvey. Nuestro equipo del WBC se completó con Holyfield, Riddick Bowe y Shawn Porter. Nuestro rival, la UFC, no dio pelea y les ganamos 567 a 14. Ryan fue el capitán del equipo y fue, sin duda, un momento muy especial.

Menos de un mes después, llegó la orden de confinamiento debido a la pandemia de Covid-19, y todos sabemos cómo nos fue a todos en el mundo. A principios de 2021, Ryan peleó en aquellos famosos eventos de «burbuja» sin audiencia y logró coronarse campeón mundial interino ligero del WBC al noquear al británico Luke Campbell. La pandemia lo ensombreció todo; su triunfo no recibió el reconocimiento que merecía y la humanidad seguía enfrentando incertidumbre y sufrimiento. Fue entonces cuando «King Ryan» sufrió su primera crisis severa de salud mental y tomó la decisión de retirarse del boxeo, poniendo fin a su breve reinado.

A partir de ese momento, su vida tomó un giro complicado. Tuvo peleas de alto perfil por mucho dinero, pero ya no era el Ryan que brillaba con solo sonreír. Entró en esa burbuja creada por la fama y el dinero, siempre acompañada de tentaciones y placeres que brindan una felicidad falsa y pasajera mientras cavan un pozo profundo del que cada vez es más difícil salir.
Llegó la pelea contra Devin Haney por el título superligero del WBC, y fue entonces cuando comenzó un verdadero infierno para él. Sus publicaciones en redes sociales se convirtieron en mensajes macabros. Llegó el día del pesaje y no dio el límite de la división; ganó la pelea de forma espectacular, solo para que después se descubriera que dio positivo por sustancias prohibidas.

Tras la pelea, cayó en adicciones, comportamientos violentos y mensajes contra las religiones. El WBC tomó la difícil decisión de expulsarlo. En todo momento nos mantuvimos cerca de él, ofreciéndole ayuda y caminos para reconstruir su vida. Un año después, demostró que había derrotado a sus demonios y el WBC le dio esa segunda oportunidad que todo ser humano merece.
Ryan alcanzó la gloria y hoy es el campeón mundial indiscutido de peso welter del WBC. La celebración en el ring fue emotiva y memorable, reunido con su padre, quien lo entrenó y trabajó en su esquina. Vimos la mejor versión de Ryan, y el futuro es brillante. Que Dios lo mantenga por el buen camino.

La gran campeona átomo del WBC defendió su título categóricamente ante un espectacular lleno total en su natal Hermosillo. Camila Zamorano es el orgullo de México, ya que a sus 18 años es la campeona actual más joven.

También Sandy Ryan conquistó la gloria del WBC al derrotar a Karla Ramos Zamora, convirtiéndose en la campeona superligero del WBC en el Reino Unido con una actuación magistral.

El WBC también participó en el primer desafío intercolegial por el cinturón verde en un sensacional encuentro dual USC vs. UCLA en California con el aval de USA Boxing, construyendo puentes juntos para el boxeo amateur / estilo olímpico.

¿Sabías que…?
Camila Zamorano se convirtió en la campeona mundial más joven de la historia, rompiendo el récord del legendario Wilfredo Benítez, al coronarse a los 17 años y seis meses de edad.


Anécdota de hoy
Don José siempre fue justo con sus campeones porque su filosofía era que todos los seres humanos tendemos a cometer errores de cualquier tipo, pero lo importante era reconocer y rectificar el camino para salir del hoyo, por más profundo que fuera, para recibir una oportunidad más con disciplina, orden y carácter. Con esos elementos —que inculcó a muchos campeones— salieron adelante, tal como lo ha hecho Ryan García en esta nueva etapa de resurrección para el nuevo campeón mundial de peso welter.
Agradezco sus comentarios en contact@wbcboxing.com
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