
Don José Sulaimán Chagnón, el hombre que no solo presidió un organismo, sino que humanizó y modernizó el deporte de los puños, tuvo grandes logros durante su trayectoria, mismos que recordaremos durante 2016.
En la cronología del boxeo moderno, existe un antes y un después de la implementación del pesaje oficial 24 horas antes de la pelea. Esta medida, concebida y defendida con determinación por Don José, transformó un deporte que hasta entonces ignoraba uno de sus peligros más silenciosos y letales: la deshidratación severa.
Antes de esta reforma, los boxeadores debían cumplir con la báscula apenas unas horas antes de subir al ring. Esto obligaba a los atletas a llegar al momento del combate en un estado de fragilidad extrema. Al intentar dar el peso el mismo día, los púgiles se presentaban en el ring con:
Cerebros vulnerables: El líquido cefalorraquídeo, que actúa como amortiguador del cerebro, se reduce drásticamente con la deshidratación, dejando el órgano expuesto a lesiones fatales ante cualquier impacto.
Agotamiento físico y muscular: Sin tiempo para recuperar glucógeno y líquidos, el cuerpo operaba al límite del colapso, aumentando el riesgo de fallas cardíacas.
Reflejos disminuidos: Un boxeador deshidratado no tiene la capacidad de reacción necesaria para defenderse adecuadamente.
Don José, tras consultar con eminentes especialistas médicos, comprendió que el pesaje el mismo día era una «sentencia de muerte» encubierta. A pesar de la resistencia de algunos sectores que argumentaban que esto permitiría a los boxeadores subir al ring con un peso muy superior al de su categoría, Sulaimán se mantuvo firme.
Con la implementación del pesaje 24 horas antes, se otorgó al atleta un periodo crítico de recuperación. Durante ese tiempo, el cuerpo puede rehidratarse adecuadamente, permitiendo que los niveles de protección cerebral y la energía muscular vuelvan a niveles seguros.

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