
Respetado, leído, visto y escuchado con avidez por todos los amantes del deporte —y especialmente querido por sus adorados seguidores y fieles admiradores a lo largo y ancho de Argentina—, Ernesto “Cherquis” Bialo ha fallecido a los ochenta y cinco años, tras una larga y valiente batalla contra la leucemia.
Con más de seis décadas de trayectoria, primero en la prensa escrita, luego en la radio y la televisión, y finalmente en la esfera digital, Ernesto fue un comunicador consumado, un entrevistador brillante y un escritor superlativo. Poseía el don fascinante de llegar al núcleo del tema, revelando el carácter, la esencia, el corazón y el alma de quien se sentara frente a él.
Nacido en Uruguay, Ernesto se estableció en Buenos Aires a los cinco años y vivió su memorable vida en Argentina. Se graduó en la escuela del Círculo de Periodistas Deportivos en 1962, y fue entonces cuando la leyenda echó raíces. Comenzó en Clarín, pero fue en la revista El Gráfico donde se forjó y donde escribió más de 1,200 artículos bajo el seudónimo de “Robinson”, en un homenaje al mejor boxeador de todos los tiempos, Sugar Ray Robinson. Pasó treinta años en El Gráfico, comenzando como reportero novato hasta ascender a Director Editorial durante ocho años.
Como bien se acuñó en su momento: “El Gráfico adoptó una personalidad conversacional; un punto de encuentro para sus lectores, creando una simbiosis entre el escritor y el lector”.
Ernesto fue también un distinguido experto en fútbol y se desempeñó como Director de Medios de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) entre 2008 y 2016. Entrevistó a muchísimos grandes, incluidos Muhammad Ali, Diego Maradona, Pelé y Bobby Fischer. Fue uno de los setecientos periodistas que cubrieron y se sumergieron en la mística del legendario Rumble in the Jungle. También escribió con gran perspicacia sobre Oscar “Ringo” Bonavena, Víctor Galíndez, Santos Laciar y Horacio Accavallo. El Luna Park era su segundo hogar.
Por si fuera poco, Ernesto fue el autor de Carlos Monzón: Mi verdadera vida y coautor de Yo soy el Diego de la gente. Ernesto conocía el boxeo de primera mano; de joven, llegó a entrenar con el entonces retirado “Toro Salvaje de las Pampas”, Luis Ángel Firpo.
Ganador de numerosos premios deportivos, quizás el momento de mayor orgullo para Ernesto llegó cuando fue declarado Personalidad Destacada del Deporte por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en 2024.
Que un solo individuo alcance tal nivel de éxito en una vida es asombroso, impactante, admirable, fantástico y siempre memorable.
Tal vez, posiblemente y probablemente, el don divino de la comunicación de Ernesto se basaba en la precisión de sus datos, su claridad, su sentido común y una sencillez directa pero brillante. Para tomar prestada y adaptar una frase de otro gigante del periodismo, Jimmy Cannon: “Nadie me lo preguntó, pero…”.
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