
De vez en cuando en el boxeo, nos encontramos con un «hombre para todo»; una persona tan íntegra que es difícil de definir. Alguien que destaca, situándose muy por encima del común de los mortales.
Guy Jutras, el orgullo de Quebec y de Canadá, ha fallecido a la edad de noventa y cinco años. Durante su larga vida, Guy fue boxeador, árbitro, juez, concertador de encuentros (matchmaker) y comentarista de radio y televisión. ¡Lo hizo todo, y por Dios que lo hizo bien!
Habilidoso con los puños en el fragor de la batalla, Guy decidió que su destino estaba en el gimnasio y no en las calles. Como peso welter sobresalió tras unirse a la Real Armada Canadiense. En 1950, Guy ganó los Guantes de Oro de las Provincias Marítimas y, un año después, los Guantes de Oro de la Armada.
Saltó al profesionalismo y disputó sus primeras cinco peleas en solo cinco semanas, ganando tres de ellas por nocaut.
De manera sabia y astuta, Guy utilizó sus ganancias para costearse una educación. Estudió en el Springfield College de Massachusetts para convertirse en profesor de educación física, obteniendo su licenciatura (BSc).
Más tarde, decidió incursionar en la industria de los seguros, guiado por su madre, quien fue la primera corredora de seguros en Quebec.
Guy se convirtió en árbitro de boxeo amateur en 1969. Con la experiencia, pasó al boxeo profesional, caracterizándose por intervenir lo mínimo necesario con los púgiles, manteniendo siempre el control del flujo, el ritmo y la limpieza de cada combate, desde el inicio hasta la campana final.
Posteriormente, se convirtió en juez, participando en más de setenta peleas alrededor del mundo.
Como experto comentarista de radio y televisión, recurriendo a su amplio bagaje de conocimientos en todas las áreas del ring, Guy resultó ser un comunicador nato y carismático. También se desempeñó como asistente de matchmaker para Interbox Promotions.
Guy fue investido en el Salón de la Fama del Boxeo Canadiense en 1979 y acogido en el Salón de la Fama del Boxeo Internacional en 2019. Hoy, las banderas internacionales ondean allí a media asta.
No tenemos noción de cuánto durará nuestra existencia. Ya sea breve o longeva, nacemos, vivimos y luego morimos. Es lo que hacemos entre el principio y el fin lo que nos define. Son los recuerdos que dejamos los que nos mantienen vivos.
Guy Jutras fue uno de los más grandes.
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