
La historia del boxeo sumó una nueva página de inspiración y fuerza el pasado 22 de marzo, cuando la estadounidense Tiara “Dark Menace” Brown se coronó campeona mundial peso pluma del Consejo Mundial de Boxeo (WBC) al vencer, en una dura batalla, a la invicta australiana Skye Nicolson.
Brown, de 36 años y oriunda de Fort Myers, Florida, demostró que la perseverancia y la pasión pueden derribar cualquier pronóstico. Con un récord impecable de 19 victorias, sin derrota y 11 nocauts, la ex agente de policía transformó su lucha diaria contra el crimen en una guerra cuerpo a cuerpo dentro del cuadrilátero.
El combate, disputado en una abarrotada arena en Sídney, fue intenso y muy cerrado. Nicolson, favorita local con marca de 12-0, mostró su velocidad característica en los primeros asaltos, pero Brown se mantuvo firme, castigando el cuerpo y cerrando los últimos rounds con agresividad. La decisión dividida (97-93, 96-94, 94-96) generó polémica, pero confirmó el ascenso de una peleadora que ha enfrentado cada batalla, dentro y fuera del ring, con valentía.
Tiara fue campeona mundial amateur en 2012 y desde su debut profesional en 2016, ha mantenido una trayectoria impecable. Su disciplina, combinada con un estilo agresivo y técnico, ha captado la atención del mundo del boxeo, y su historia personal ha inspirado a miles.
Actualmente entrena y forma jóvenes en su comunidad en Fort Myers, donde también ha impulsado programas de becas escolares y actividades deportivas. Su cinturón verde y oro no solo simboliza el triunfo deportivo, sino también el poder transformador del deporte.
El futuro de Tiara Brown ahora apunta a posibles defensas en suelo estadounidense, aunque ya se especulan nombres como Amanda Serrano o Sarah Mahfoud como próximas retadoras. El reinado apenas comienza, pero el mensaje es claro: la nueva reina del peso pluma no solo golpea fuerte, también deja huella.




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