
Don José Sulaimán Chagnón, el hombre que no solo presidió un organismo, sino que humanizó y modernizó el deporte de los puños, tuvo grandes logros durante su trayectoria, mismos que recordamos durante todo 2026.
En la misión incansable de Don José por humanizar el boxeo y erradicar las tragedias en el ring, surgió una de las herramientas de prevención más eficaces del WBC: la implementación obligatoria de los prepesajes de 30 y 7 días previos a una pelea de campeonato.
Esta medida no solo cambió la logística de los campamentos de entrenamiento, sino que atacó de raíz uno de los problemas más peligrosos del deporte: el sacrificio extremo de peso en periodos cortos de tiempo.
Antes de esta iniciativa, muchos boxeadores llegaban a la semana de la pelea con un sobrepeso excesivo, confiando en métodos deshumanizantes (saunas, plásticos, privación total de agua y alimentos) para dar el peso en la báscula. Este «corte» repentino causaba deshidratación celular, debilidad orgánica y agotamiento metabólico.
La regla es clara: un boxeador no puede exceder un porcentaje específico del peso de su categoría conforme se acerca la pelea.
30 Días Antes: El boxeador no debe exceder el 10% del límite de su peso. Esto obliga al atleta a iniciar una dieta científica y un descenso gradual desde un mes antes.
7 Días Antes: El límite se reduce al 5%. Para este punto, el cuerpo del boxeador debe estar ya cerca del peso ideal, evitando las deshidrataciones brutales de último minuto.
Recientemente, el WBC ha añadido un control adicional de 14 días al 7%, fortaleciendo aún más este cerco de seguridad.
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