
1927.- El empate en el Coliseum de Chicago ante Charles “Bud” Taylor no fue un fracaso, sino el bautismo de fuego para uno de los boxeadores más técnicos y valientes de la historia. Aunque esa noche no pudo ceñirse la corona de peso gallo, Canzoneri demostró una precocidad asombrosa al pelear por un título mundial con apenas 18 años.
El título estaba vacante tras el retiro del legendario Charley Phil Rosenberg. La pelea fue una exhibición de estilos: la rapidez de manos de Canzoneri frente a la fortaleza física de Taylor.
Taylor se impuso meses después, pero Canzoneri no se detuvo. Eventualmente, se convirtió en el segundo hombre en la historia en ganar títulos en tres divisiones distintas, enfrentando a los mejores de la «Era Dorada», incluyendo a Barney Ross y Jimmy McLarnin. Es recordado por su estilo elegante y su capacidad para absorber castigo sin perder la compostura.
1983.- La victoria de Jung-Koo Chang sobre el panameño Hilario Zapata marcó un cambio de guardia en la división minimosca y el inicio de una de las hegemonías más impresionantes del boxeo asiático.
Zapata llegó a Corea como un campeón consolidado y estilista zurdo de altísimo nivel. Sin embargo, Chang impuso un ritmo de pelea frenético y una presión incesante que desbordó al panameño. En el tercer asalto, una combinación explosiva de Chang mandó a la lona a Zapata, deteniendo el cronómetro y desatando la locura en Daejeon.
Con este triunfo, Chang inició un reinado de 15 defensas exitosas de su corona del WBC, una marca que lo sitúa como uno de los mejores pesos pequeños de todos los tiempos. Por su parte, Zapata demostraría su resiliencia años después al coronarse nuevamente en la división mosca, confirmando que aquella noche en Corea perdió ante un fenómeno fuera de serie.
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