
Don José Sulaimán Chagnón, el hombre que no solo presidió un organismo, sino que humanizó y modernizó el deporte de los puños, tuvo grandes logros durante su trayectoria, mismos que recordamos durante todo 2026.
En la historia del boxeo, pocos cambios han sido tan determinantes para la salud a largo plazo de los atletas como la implementación de los guantes con el pulgar adherido. Esta medida, convertida en regla obligatoria por Don José Sulaimán a través del Consejo Mundial de Boxeo, marcó el fin de una era de lesiones oculares devastadoras y evitables.
Antes de esta reforma, el pulgar del guante estaba separado del resto de la mano, lo que permitía que, de forma accidental o intencional, el dedo pulgar quedara extendido al lanzar un golpe, convirtiéndose en un arma peligrosa dirigida directamente a los ojos del oponente.
Don José Sulaimán, siempre atento a los informes médicos, detectó que una gran parte de las carreras que terminaban prematuramente se debían a daños en la vista por desprendimientos de retina, abrasiones corneales, cataratas traumáticas, entre otras lesiones de consideración.
Don José enfrentó la resistencia de fabricantes y puristas que argumentaban que el pulgar adherido restaba «agarre» o comodidad al boxeador. Sin embargo, Sulaimán priorizó la integridad física. Tras financiar estudios biomecánicos, el WBC estandarizó que el pulgar debía estar unido al cuerpo del guante mediante una tira de material resistente.
![]()
test