
En el boxeo, como en la vida, las cicatrices más profundas no siempre son las que se ven sobre el ring. A veces, las heridas que forjan a un campeón se llevan en el alma desde la infancia. En una entrevista íntima y conmovedora, Erubey «El Chango» Carmona, el primer campeón mundial que dio el estado de Guerrero, le abrió su corazón a Pepe Sulaimán para recordar un camino que comenzó con lágrimas y estuvo a punto de terminar en tragedia antes de que los guantes le salvaran la vida.
Carmona no solo fue un guerrero; fue un pionero. Pocos saben que él fue quien inauguró la tradición de las grandes peleas de campeonato mundial en las fechas patrias. El 15 de septiembre de 1972, Carmona paralizó a México al enfrentar al estadounidense Mando Ramos por el título mundial ligero del WBC.
Sin embargo, la gloria fue efímera debido a las vicisitudes de la época. Apenas 19 días después de su coronación, y sin tiempo para recuperarse físicamente, defendió su título ante Rodolfo «Gato» González el 20 de noviembre.
A sus casi 80 años, Erubey Carmona mira atrás con orgullo. El boxeo le dio la casa de concreto que soñó, el respeto de sus amigos y, lo más importante, su familia.
La charla con Pepe Sulaimán nos deja una lección que trasciende el deporte.
https://www.youtube.com/watch?v=pEH1bF_HMIE
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