
En 1976, el mundo conoció a un hombre que personificó el espíritu de lucha del ser humano: Rocky Balboa. Hoy, el Consejo Mundial de Boxeo anuncia el inicio de un año de celebraciones para conmemorar el 50° aniversario del estreno de la película que cambió para siempre la percepción del boxeo en la cultura popular.
A lo largo de todo este año, el WBC realizará publicaciones especiales, entrevistas y notas históricas para recordar cómo esta obra maestra del cine ha servido de inspiración para miles de boxeadores que han llegado a conquistar el cinturón Verde y Oro.
Aunque Rocky es un personaje de ficción, su alma nació de una batalla real. En esta primera entrega especial, recordamos el combate que encendió la chispa en la mente de un joven y entonces desconocido Sylvester Stallone.
El 24 de marzo de 1975, Stallone presenció la pelea entre el legendario monarca pesado Muhammad Ali y un retador con pocas probabilidades llamado Chuck Wepner, un hombre que trabajaba duro y que nadie esperaba que sobreviviera más de unos pocos asaltos, sorprendió al mundo al derribar al «Más Grande» en el noveno round y resistir casi los 15 asaltos completos, cayendo apenas a segundos del campanazo final.
Esa muestra de corazón indomable fue la base de Rocky. Stallone no escribió una película sobre tácticas de boxeo, sino sobre el triunfo de la voluntad humana.
Al igual que su personaje, Stallone tuvo que pelear su propia batalla fuera de la pantalla. Con solo unos pocos dólares en el bolsillo y un guion bajo el brazo, rechazó ofertas de estudios que querían la historia, pero no lo querían a él como protagonista.
Stallone apostó por sí mismo, logrando que la película se filmara con un presupuesto mínimo de apenas un millón de dólares. El resultado fue un éxito sin precedentes: Rocky ganó el Oscar a la Mejor Película y se convirtió en el símbolo máximo de que, con disciplina y fe, cualquiera puede tener «la oportunidad de su vida».


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