
Por Mauricio Sulaimán – Presidente del WBC- Hijo de José Sulaimán
La salud mental es un tema que, afortunadamente, ha tomado gran atención en el mundo los últimos años. Siempre ha tenido un estigma que ha causado grandes problemas a la humanidad.
Desde siempre, el ser humano ha sufrido problemas relacionados con este tema. Antes con la más mínima facilidad se calificaba como locura, demencia, rareza y más adjetivos usados para señalar a quienes pasaban por un mal momento.

La pandemia del COVID-19 fue un parteaguas para, por fin, ponerle una cara a la salud mental.
Esto sucedió, porque ningún ser humano se escapó de sufrir algún tipo de situación relacionada con este tema, desde angustia y preocupación, hasta estrés, paranoia y otras manifestaciones causadas por lo que sucedía en 2020, y meses y años subsiguientes.
Todo esto causado por el encierro, la incertidumbre, los cambios laborales, despidos, baja de sueldos, muertes de familiares o seres queridos, noticias dramáticas, etcétera…
El WBC ha puesto mucha atención a este tema, y podemos presumir que nos hemos activado de manera ejemplar usando nuestra plataforma global para servir como un medio de atención a miles de personas.
Justo cuando se confirmó el cierre mundial en marzo de 2020, nuestro organismo, por medio de personas visionarias y comprometidas con la sociedad y sus semejantes, establecimos desde el día uno, acciones y activaciones que hicieron la diferencia para la comunidad del boxeo durante este momento que vivió nuestra generación.
Jill Diamond me llamó días antes del encierro, y me sugirió darle forma a lo que llamamos WBC Talks, una plática en vivo, en inglés, a las 11:00 horas, y en español a las 13:00 horas, donde conduje conversaciones con diversas personas y grupos con temas de interés para mantener informada y entretenida a la comunidad del boxeo.

El primer capítulo fue con los expertos en pandemias. Tuvimos grandes ponentes que nos hablaron de contagios, medidas de prevención, acciones de gobierno y empresas, pero la más importante fue la presentación de una psicóloga, quien nos dio la pauta a seguir durante toda esta pesadilla, con una guía de qué hacer y qué no, durante una situación así.
Gracias a esa orientación, el WBC logró la guía y fuimos líderes a nivel mundial por las múltiples acciones que tomamos. Nos dijeron: levántate, báñate y vístete como si fuera día de trabajo, dirígete a un lugar en casa y que este sea tu lugar de trabajo, haz ejercicio, come bien, mantén horarios, no te tires al sofá a comerte el refrigerador con Netflix.

Lo que quiero decir es que fue en la pandemia que tomamos una línea de prioridad hacia la salud mental. Logramos poner activos a miles de personas, la interacción que mantuvo a las personas comunicadas, inventamos procesos, protocolos, activaciones nuevas y eso llevó a gran actividad para quienes de lo contrario hubieran estado encerrados padeciendo los demonios de un problema de salud mental.
Todos la pasamos mal en algún momento, y hay casos que se manifestaron de manera aguda con graves consecuencias. En la actualidad, el WBC mantiene las acciones en apoyo con este tema por medio de pláticas motivacionales, talleres y variedad de programas por medio de WBC Cares.

Jermall Charlo es uno de los ejemplos más claros. Nuestro ex campeón de peso medio, gemelo de Jermell, quien era también nuestro campeón en peso súper welter, estaba programado para defender su título, cuando lamentablemente, sufrió una lesión en el hombro. Esto lo llevó a la inactividad, y eventualmente, a una crisis de salud mental con problemas en casa, alcohol y otros, lo mandaron a un tobogán de bajada a máxima velocidad.
Lo más fácil hubiera sido desconocerlo como campeón mundial WBC, y darle vuelta a la página.
El WBC decidió mantenerse firme a su lado y hacer todo lo posible para que se recupere, incluso a costa de críticas horribles de personas que no tienen ninguna preocupación en entender que los boxeadores son seres humanos.

Hablé con él continuamente, y en una de esas llamadas me dijo algo que se me quedó grabado y nos llevó a otorgarle el apoyo incondicional durante su infierno.
Me dijo en una llamada: “Mauricio, te suplico que no me quites el título WBC; ser campeón es lo único que me motiva a seguir vivo y no cometer alguna tontería”.
Me reuní con él en diversas ocasiones, hasta que reapareció, pero ya en una división arriba. Este sábado tuvo su segunda pelea en peso súper medio y ganó convincentemente por nocaut, lo cual me dio una gran satisfacción y emoción.
Mi querido Jermall lució y se ve muy bien física y emocionalmente. ¡Le deseo el mejor de los éxitos!

¿SABÍAS QUE…?
Ryan García es un boxeador que logró una gran popularidad, gracias a sus redes sociales. ¡Hoy cuenta con 12 millones de seguidores!
Hemos estado cerca de él desde sus inicios, pero lamentablemente ha sido víctima de graves problemas de salud mental que lo han llevado a caer de manera terrible.
Es un buen muchacho, sufre de trastornos mentales, y cuando se le suma el alcohol y las drogas, lo llevan a un precipicio peligroso.
Lamento de sobremanera que nuestros múltiples intentos de ayudarlo han sido en vano, y ni él ni sus asesores han permitido que el WBC y la familia Sulaimán lo atiendan. Dios lo cuide y le dé luz para encontrar el camino del bien por medio de clínicas y terapias especializadas.

Anécdota de hoy
Mi papá fue visionario y en muchas áreas del boxeo implementó cosas que nadie siquiera había pensado que se pudiera hacer.
Fue el WBC, quien inició las pruebas obligatorias antidopaje, inclusive, antes que muchos otros deportes. Don José estaba obsesionado en buscar por todos los medios la manera de hacer el boxeo más seguro y justo, por lo tanto, la lucha contra el dopaje en el boxeo fue una de sus máximas prioridades.
“Uno no sabe lo que las drogas pueden hacer a tu cuerpo y tu mente, el boxeo es peligroso si alguien tiene ventaja sobre su oponente”. Hay muchas sustancias, y en la mayoría de los casos, el peleador no tiene ni la menor idea de lo que le están dando sus entrenadores o amigos. Mi papá contaba un ejemplo para demostrar cómo las drogas pueden lastimar de manera grave a quien las toma. “Estaba en una dieta muy rigurosa, y un amigo me dio unas pastillas para quitarme el hambre; una noche en Nueva York me entró una angustia viendo la TV, me tuve que bajar a dormir al lobby. “Días después llevé a tu mamá al cine, y de repente, tuve que salir corriendo de la sala. Fui a un médico y resulta que las pastillas que me dio mi amigo eran anfetaminas que me causaban ataques de esquizofrenia”.

Agradezco tus comentarios contact@wbcboxing.com
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