
Por Beka Romero
Una buena salud mental no solo significa la ausencia de trastornos como la depresión o la ansiedad, sino también la capacidad de manejar el estrés, formar relaciones saludables, y disfrutar de la vida cotidiana.
En el mundo actual, donde el ritmo de la vida es caótico y acelerado, la presión laboral, las redes sociales y las incertidumbres del futuro nos traen complicaciones y pensamientos inciertos que hacen que cuidar la salud mental se convierta en una necesidad fundamental para todos.
Cuidar nuestra salud mental implica tomar medidas preventivas, como practicar el autocuidado, hablar abiertamente sobre nuestros sentimientos y emociones, también buscar ayuda profesional cuando sea necesario o simplemente saber pedir apoyo de nuestra familia, amigos y gente cercana. También al cuidar nuestra salud mental, nos volvemos más empáticos, pacientes y con mejores herramientas para construir relaciones fuertes y desde el amor. Esto no solo es importante en la vida personal, sino también en la vida social y laboral.
Al darle la misma importancia a la salud mental que a la física, contribuimos a normalizar la búsqueda de apoyo emocional para nosotros y los demás. Así, priorizar el bienestar emocional no solo traerá beneficios a nivel individual, sino que también contribuye a crear una sociedad más comprensiva y saludable.
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