
Christian Mbilli, quien fue elevado de Campeón Interino supermediano del WBC a Campeón Absoluto durante Martes a Café, tenía una prioridad urgente… llamar a mamá para darle la noticia.
Una mamá que no es precisamente una gran aficionada al boxeo y que, como todas las madres, se preocupa y sufre cada vez que Christian sube al ring. Pero también la mamá que estará inmensamente orgullosa de que su hijo haya hecho realidad y cumplido su sueño de infancia: llegar a la cima del Noble Arte. Como dijo alguna vez James Cagney: “¡En la cima del mundo, mamá!”.
Fue un momento emocionante para Christian, quien recibió el famoso y legendario cinturón Verde y Oro, así como un anillo de campeonato, de manos del presidente del WBC, Mauricio Sulaimán, en la mesa principal del elegante Sports and Chips, en Coyoacán, Ciudad de México. Ahí, Sulaimán le dijo: “Tienes un futuro brillante y muchos años de éxito por delante”.
Christian, por su parte, rebosaba orgullo. Con los ojos brillantes y ligeramente humedecidos, expresó: “Para mí ha sido muchísimo trabajo el que he hecho para cumplir mi sueño. Es un día maravilloso. Voy a disfrutar este momento, pero después me sentaré con mi equipo para planear cómo vamos a defender el título mundial”.
Y Christian está más que dispuesto a enfrentar la embestida de la marea mexicana. Sonrió y comentó: “Canelo y Munguía son muy buenos peleadores, están en el top tres. Me sentiría muy orgulloso de pelear contra ellos. Tal vez podamos armar una gran pelea. Ahora soy el tipo al que todos quieren enfrentar porque soy el campeón del mundo. Estoy listo para peleas grandes. Estoy realmente listo para todo”.
Veinticuatro de las veintinueve peleas de Christian han terminado en nocaut. Más que atribuirlo únicamente a su poder natural, él lo explica por la presión constante y el alto volumen de golpes que ejerce sobre sus rivales. También aprendió mucho de sus combates contra Sergiy Derevyanchenko y Lester, a quienes no pudo noquear, pero a quienes respectivamente venció y con quien empató.
Christian señaló: “Estoy trabajando con mi equipo para cambiar y mejorar algunos aspectos técnicos, y he aprendido mucho de estas dos peleas”.
Christian dice que el día más feliz para su mamá será cuando anuncie su retiro, porque ella siempre se preocupa. Él explica: “A ninguna madre le gusta ver a su hijo recibir golpes. Aunque está orgullosa de mí, es muy difícil para ella verme en el ring”.
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